miércoles, 24 de octubre de 2012

Carta del Dr. Luis Ávila a Diario Hoy



Quito, 24 de octubre de 2012


Licenciado
Juan Timbalombo
EDITOR GENERAL
DIARIO HOY

De mi consideración:

Ante la noticia publicada el domingo 21 de octubre de 2012, en la página 2, sección “La noticia”, espacio “La crónica”, en Diario Hoy, y bajo el título nada creativo: “De la Corte de la Cerveza y otros milagros”, se publicó el texto de Roberto Aguilar. Por haber sido directamente aludido en la nota, bajo el derecho constitucional a la réplica y para defender mi buen nombre así como de la institución a la que pertenezco, solicito se publique mi opinión de réplica a las apreciaciones injuriosas, y llenas de mala fe de dicha crónica, verdadero icono de la prensa política rosa del país (de ahora en adelante, “el panfleto”):

El cronista manifiesta que: “La Corte Constitucional cumplió esta semana con el ritual correista de la rendición de cuentas, un acto social en el que los elogios sustituyen a la información y los críticos reciben altisonantes advertencias.” Falso, señor, una Constitución es una meta viva, es la suma de las luchas históricas y conquistas sociales de personas olvidadas y pueblos invisibles, y, justamente uno de los logros culturales más importantes es la denominada “rendición de cuentas”, que, por otro lado, ya existía incluso antes de 1998, por lo tanto es equivoco calificarla como “ritual correista”.  Son  mecanismos que incorporan obligatoriamente al Estado y sus servidores (para ustedes los privados es un imperativo moral, pero no jurídico), con el fin de garantizar el derecho de las personas a la información y el ejercicio de la fiscalización política ciudadana, como base de los derechos políticos y la existencia de una democracia sustancial. Por lo que manifiesta, estoy seguro que nunca en su ejercicio periodístico, antes del 2008, ni del 1998, usted ni el medio que paga su sueldo, abogaron por este mecanismo de transparencia y participación. Por eso seguramente le parece tan odiosa o sin sentido su aplicación para la generación de sentido de participación y construcción de cultura social.

No es contra esta Corte que debe dirigir su veneno. Las juezas y jueces actúan bajo convicción jurídica y razonamientos constitucionales y desarrollan su labor mediante sentencias en derecho, falibles, por supuesto. Lamentamos que los prejuicios y la odiosidad le haga ver sólo “elogios”, donde hubo una presentación de información y productos cuantificables, mensurables y, por supuesto, abiertos al escrutinio y la critica razonable.

En su “crónica” el periodista con no poca amargura expresa que “El jueves, Patricio Pazmiño tuvo su propia fiesta de la transparencia. Le encanta esa palabra: transparencia.”  Efectivamente fue un encuentro público por la transparencia donde se expusieron documentadamente cifras, datos certificados, y resultados, así como se reconoció errores, y un camino abierto que, malo o bueno, no existía antes de 2008. Todo esto mientras “el acucioso periodista” investigaba a los meseros la receta de los bocaditos; por eso seguramente en su retorcida crónica nada dijo de los 18.796 casos resueltos, de los 19.968 ingresados en el período de 2007-2012, o sobre el aumento del porcentaje de colectivos organizados como accionantes en las garantías constitucionales (20.05%), lo cual podría indicar que una defensa colectiva pudiera tener una sustancia democrática. Claro, le interesó más que el himno nacional no se pudo cantar por un problema técnico.

Cómo exigir a un relator sesgado como Aguilar que cuente a sus lectores que el porcentaje más alto respecto de los derechos tratados por esta Corte, son los derechos de protección (63.06 %), seguidos por los del buen vivir (19.48%). Su autocensura mórbida le impidió leer, ver o escuchar sobre las 204.742 personas que fueron beneficiadas por los talleres de divulgación y capacitación promovidos por esta Corte. ¿Por qué no dijo nada sobre los 26 libros publicados? Seguramente ese rato estaba hurgando en los bocaditos para cuestionar su finura o valor.

Dónde estuvo, o qué estuvo haciendo cuando se entregó y presentó la publicación digital en la que constan las sentencias emblemáticas de esta Corte, ordenadas cronológica y estructuradamente. Tampoco le llegó el anuncio del nuevo Repertorio Constitucional, que contiene un modernísimo sistema de búsqueda de sentencias constitucionales, a través de un tesauro y la sistematización de los argumentos centrales de los fallos. Está claro que su vena investigativa periodística le ordenaba interesarse más por el uso de los celulares de las/os asistentes, que en la presentación de los innovadores sistemas tecnológicos de búsqueda de sentencias, por repertorio y analítica, y de los casos en trámite. ¿Es hedonista que un campesino, ciudadano de a pie, por un problema de tierras pueda saber cuáles sentencias de la Corte son útiles para su interés con un simple clic desde un ordenador o teléfono? Al contrario, esto es una política estructural para asegurar una democracia participativa, mediante el acceso oportuno y sin restricciones a la información y a la justicia.

Nada de esto, nada de lo sustancial, apenas un panfleto con un titular patentado por un descalificado politiquero que debe responder ante la justicia por conductas ilícitas, calificadas de horrendas, y que las reutiliza este comunicador, desconociendo que la justicia, esto es el Ministerio Público y la Corte Nacional de Justicia, emitieron pronunciamientos definitivos en el caso, donde nunca se demostró ningún ilícito, pero igual, este difundidor de opacidades, las vuelve a emplear para tratar de desacreditar a la Corte.

Lo que no nos mata, nos hará fuertes. Las transiciones políticas, económicas, culturales y jurídicas, cuando son profundas, tienden a ser invisibilizadas por quienes son adversos a esos procesos o se sienten afectados en sus intereses, sin embargo, siempre, como lo sentenciara Eloy Alfaro: “la hora antes de la aurora es la más oscura”. A pesar de nuestros errores e ingenuidades, reiteramos el mensaje central de nuestra rendición de cuentas y es que tenemos el derecho a que se nos recuerde, también, por nuestros aciertos, que, a pesar de los malquerientes, continuarán allí, simplemente porque están y existen.

Por lo tanto, en aplicación del artículo 66 numeral 7 de la Constitución, de manera atenta, me permito solicitar a usted, se realice la replica correspondiente, publicando la presente carta.


Anticipándole mi reconocimiento, me suscribo de usted con sentimientos de alta estima.


Atentamente,



DR. LUIS AVILA LINZAN
RELATOR DE LA CORTE CONSTITUCIONAL
PARA EL PERÍODO DE TRANSICIÓN